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Herpes genital





herpes genital

¿Qué es?

El herpes genital es una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes en todo el mundo. Está causado por dos tipos de virus, el herpes simple tipo 1 (VHS-1) y el herpes simple tipo 2 (VHS-2) Aunque se pueda presentar de manera subclínica o con síntomas leves, las complicaciones pueden ser graves.

La infección genital la produce sobre todo el VHS-2 ya que el VHS-1 suele producir con mayor frecuencia infecciones orales: herpes labial, lesiones peribucales, etc. Sin embargo, también éste se puede transmitir de la boca a los genitales durante el sexo oral al entrar en contacto con algún brote.

 

De igual modo, el herpes simple VHS-2 algunas veces se disemina a la boca durante el sexo oral y causa herpes oral.

 

Además, hay que tener en cuenta que es un importante facilitador de la transmisión sexual de enfermedades como el virus de la Inmunodeficiencia Humana.

 

¿Cómo se transmite?

El VHS-2 se transmite por contacto  en las relaciones sexuales (vaginal, anal u oral), a partir de personas que tienen lesiones activas. Aunque en ocasiones quienes la trasmiten no presentan síntomas pero eliminan virus.




 

Este tipo de enfermedades se extiende con mucha facilidad en las mujeres, aumentando con el contagio el riesgo de cáncer de útero.

En caso de embarazo puede provocar problemas de aborto para el bebé o parto prematuro, es decir, que el bebé nazca antes. Si el recién nacido o bebé se contagia durante el nacimiento, puede morir o sufrir serios daños cerebrales.

La positividad serológica frente a la infección por VHS-2 en la mayoría de países occidentales ha aumentado mucho en las últimas décadas. el herpes genitales es una de las infecciones de transmisión sexual

 

Nota: se ha registrado una prevalencia entre la población general alrededor del 20%.

Es casi nula antes de los 15 años, en cuyo caso debe sospecharse de abusos sexuales, y alcanza la máxima incidencia en la salud a partir de los 40 años.

Entre los factores de riesgo independientes se incluyen la promiscuidad en las relaciones sexuales. También la edad, el sexo femenino, las malas condiciones socioeconómicas y la infección por VIH.

La gran mayoría de personas seropositivas eliminan episódicamente durante años partículas virales a través del tracto genital, siendo potenciales transmisores de la enfermedad incluso en ausencia de brotes de lesiones cutáneas en un determinado sitio.

 




 

¿Cómo son los síntomas?

La mayoría de mujeres afectadas por este virus presentan pequeños brotes en un determinado sitio como las vesículas o llagas dolorosas que posteriormente se ulceran.

Estas úlceras o llagas aparecen en los genitales externos, zona próxima al ano, muslos o nalgas, pudiendo también presentarse en el interior de la vagina e incluso en el cuello del útero.

Se manifiestan entre los días 2 y 21 tras la infección y duran de dos a tres semanas si no se tratan.

Otros síntomas pueden ser fiebre, nódulos linfáticos hinchados y síntomas parecidos a los de la gripe. Además de dolor al orinar.

En los hombres el cuadro es parecido pero localizando ampollas en la piel del pene o cerca del ano.

Aunque los síntomas como ampollas en la piel del pene o en ano desaparecen antes del mes, el virus se encuentra en estado latente.




 

Herpes genital recurrente

La recurrencia de los síntomas en la salud en este tipo de enfermedades es una característica común de los herpesvirus, sobre todo del VHS-2. En la mayoría de ocasiones se manifiesta en el transcurso del primer año del contagio en el 90% de los pacientes.

Las recurrencias de los síntomas se presentan en común brotes con una frecuencia de 4 a 8 ocasiones al año.

Aunque varían de unos sujetos a otros suelen ser de duración más corta (sobre una semana) que la presentación inicial. A menudo pasan desapercibidas y no aparecen síntomas en ningún sitio del cuerpo..

En pacientes enfermos de SIDA las lesiones suelen ser más graves y también más dolorosas.

 

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Estudios de investigación indican que el virus puede trasmitirse a otras parejas incluso cuando la enfermedad parece estar ausente y no parece estar en su sitio.

En este sentido, una persona sin lesiones aparentes puede trasmitir la enfermedad a otro cuerpo.

De ahí lo difícil que resulta su prevención al poderse contagiar incluso desde personas que no muestran signos de enfermedad en su salud.

No obstante si se evita el contacto directo con lesiones abiertas como ampollas se rebaja el riesgo de brote de la infección tanto en hombres como en mujeres.

¿Cómo se diagnostica?

La enfermedad se sospecha por el aspecto de las vesículas y se confirma por las pruebas de análisis de laboratorio, que debe intentar realizar porque en ocasiones las lesiones clínicas tienen una morfología que hacen dudar.

El aislamiento en cultivo permite identificar por parte del médico el virus y estudiar su sensibilidad frente a antivirales.

Mencionaremos como técnicas de información diagnósticas el frotis de Tzanck (sensibilidad solo del 40%), el cultivo (sensible para lesiones activas primarias o recurrentes) y las técnicas de detección directa de antígenos y serológicas para anticuerpos Ig G y AntiVHS.

 




Tratamiento

El herpes genital en la actualidad no se puede curar; sin embargo, los medicamentos antivirales pueden aliviar el dolor y las molestias durante un brote al favorecer la curación de las úlceras o llagas del cuerpo más rápidamente en la salud.

En las tablas 1 y 2 se resume el tratamiento médico con medicamentos recomendado para el primer episodio, así como para las recurrencias sintomáticas.

Farmaco antiviral Dosis Intérvalo/ duración
Aciclovir 200 mg/oral 5 veces al día/ 7-10 días
Famciclovir 250 mg/oral 3 veces al día/ 5 días
Valaciclovir 1 g/oral 2 veces al día/ 10 días

Tabla 1: Tratamiento del primer episodio de herpes genital.

Farmaco antiviral Dosis Intérvalo/ duración
Aciclovir 200 mg/oral 5 veces al día/ 5 días
Famciclovir 125 mg/oral 2 veces al día/ 5 días
Valaciclovir 500 mg/oral 2 veces al día/ 5 

Tabla 2: Tratamiento de las recurrencias sintomáticas.

Herpes genital en el embarazo

La infección congénita es muy infrecuente, pero puede provocar la muerte fetal, especialmente si se produce durante el primer trimestre.

Las lesiones producidas por el virus en el embrión son cutáneas y del sistema nervioso central.

Algunas pautas de información en relación al herpes genital durante el embarazo

– Se considerará gestante de alto riesgo, la mujer que tenga historia de herpes genital en la gestación o los 6 meses previos.

–  Si ocurre una primera infección durante la gestación o existen dudas, hay que realizar un estudio para determinar una posible infección fetal (amniocentesis y/o funiculocentesis)

– Bien si aparece un herpes genital primario en fecha próxima al parto, se debe confirmar el diagnóstico clínico por aislamiento del virus, detección de antígeno o serología. Si el embarazo está a término se aconseja cesárea y vigilancia del neonato.

– En caso de parto vaginal en presencia de un herpes genital activo, hay que administrar Aciclovir al recién nacido como medida profiláctica.

– No se ha establecido la inocuidad del empleo de Aciclovir sistémico en las mujeres gestantes.




 

Las infecciones por herpes simple como agente facilitador del VIH-SIDA

El herpes genital puede causar ulceraciones y lesiones diversas en la salud. Tanto en la piel como en las mucosas de la boca, la vagina y el recto.

Estas lesiones pueden sangrar fácilmente en el cuerpo. Si un miembro de la pareja está infectado por el VIH el riesgo de transmisión al miembro indemne aumenta.

En este sentido, al producirse contacto entre estos órganos en el transcurso de las relaciones sexuales.

La vacuna del herpes genital

Actualmente están realizando ensayos y pruebas clínicas en diferentes fases con diversas vacunas para el herpes genital.

Con los datos disponibles no parece que ninguna de estas vacunas pueda impedir la infección genital por el virus en la salud.

Por el contrario, sí parece útiles para prevenir o reducir la gravedad de los síntomas del herpes genital y algunas pueden proteger del establecimiento de la infección latente en los ganglios sensitivos.

Previsiblemente en pocos años se comercializaran una o varias vacunas que serán eficaces para prevenir la enfermedad por VHS, aunque no para prevenir la infección como sucede con otras vacunas víricas. Para disminuir el riesgo está comprobado que conviene practicar el sexo seguro en las relaciones sexuales y fomentar la política de formación preventiva al respecto.

 

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