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VIH SIDA

VIH ITS

¿Qué es?

La infección por VIH – SIDA o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o SIDA  (AIDS) es una enfermedad causada por el VIH o virus de la inmunodeficiencia humana (HIV).

Ocasiona la destrucción del sistema inmunitario, encargado de la defensa del organismo, de quien la padece.

Además, la infección por VIH – SIDA puede afectar a cualquier persona que no tome las adecuadas medidas preventivas.

Es en la actualidad una enfermedad perfectamente tratable pero todavía no se cura.

Se denomina SIDA a la fase avanzada de la infección por el VIH, que es cuando aparecen síntomas de enfermedad.

Desde que alguien se infecta con el virus de inmunodeficiencia humana VIH hasta que manifiesta signos o síntomas de estar enfermo. Es decir sufrir el SIDA, transcurre un tiempo.

Índice

¿Cómo se contagia el sida?

Cuando en los años 70 apareció la epidemia de SIDA se desconocía la forma en que se contagiaba y se trasmitía.

El miedo condujo al aislamiento y al rechazo social de los enfermos. Si tal conducta siempre es rechazable, hoy con los conocimientos sobre el VIH no tiene justificación ya que definitivamente sabemos que cuidar, apoyar y convivir con una persona infectada no comporta ningún riesgo.

Al mismo tiempo, teniendo efectos beneficiosos tanto para el afectado como para las personas de su entorno. 

Se ha demostrado científicamente que los contactos habituales de la vida cotidiana no lo transmiten y así no es posible el contagio por compartir vasos, cubiertos, servilletas de mesa, intercambiar ropa con personas portadoras. Sentarse en su mismo sitio, utilizar un baño común, bañarse en piscinas donde puedan acudir infectados, dormir en la misma cama e incluso besarse o abrazarse con ellos, ya que no se trasmite por el sudor, ni por las lágrimas, ni siquiera a través de insectos.




Formas de transmitir el VIH SIDA

Transmisión sexual

El virus se encuentra en el semen. También en las secreciones vaginales.

Es por ello que se puede trasmitir, al intercambiarse estos fluidos en las relaciones sexuales con personas que poseen la infección porVIH – SIDA, si no se utilizan preservativos de manera correcta.

Las relaciones con penetración vaginales o anales, ya sean heterosexuales u homosexuales, pueden transmitir la infección por VIH – SIDA.

Al igual que los contactos boca-órgano genital, si existen lesiones en alguna de las dos zonas.

 

Las relaciones anales incrementan el riesgo

 

Cualquier práctica sexual que favorezca las lesiones o las irritaciones incrementa el riesgo de contagio.

Las relaciones anales son las más peligrosas al producirse con gran facilidad lesiones ya que la mucosa anal es más frágil que la vaginal.

El riesgo de infección se relaciona positivamente con la frecuencia de relaciones sexuales y con el número de parejas distintas.

 

  • El riesgo de contagio es mayor en el sentido hombre-mujer que en el de mujer-hombre.

  • Aumentando el riesgo durante los días de menstruación debido a la mayor facilidad para el contacto con sangre.

  • Los besos profundos y la masturbación entre los miembros de la pareja no transmiten el VIH.

  • Salvo que existan lesiones sangrantes en un portador del virus que puedan ponerse en contacto con lesiones previas del receptor.

Transmisión del vih vía sanguínea

La sangre de una persona infectada es portadora del virus. La infección por VIH – SIDA si hay transmisión de sangre desde un portador a un sano.

Toda persona que pueda haber tenido una conducta de riesgo en los últimos meses debe de abstenerse de donar sangre u órganos.

Los elementos de cuidado corporal, tijeras, hojas de afeitar, cepillo dental, pinzas, etc.cómo se contagia el vih sida

Que pueden haber entrado en contacto con la sangre, presentan un riesgo teórico de transmisión de la infección por VIH – SIDA.

Si se comparten con un portador habrán de ser limpiados con una solución desinfectante. O esterilizadas por calentamiento.

 

Transmisión del vih de madre a hijo

Las mujeres embarazadas infectadas pueden transmitir el virus a su hijo en distintos momentos del embarazo. Mientras el feto se ubica en el útero, en el momento del parto, o durante el tiempo de lactancia.

Se recomienda a la mujer infectada no quedarse embarazada. El test de embarazo negativo no es cien por cien efectivo, se recomienda hacerse un par de veces la prueba. Además,  amamantar al recién nacido es una potencial vía de transmisión. Se desaconseja la lactancia materna cuando la madre es seropositiva.

Algunos estudios han demostrado que el tratamiento de las embarazadas seropositivas con fármacos contra la infección por VIH – SIDA reduce el peligro de transmitir el VIH al feto durante el embarazo.



¿Dónde no hay riesgo de transmisión del VIH – SIDA?

 

  • En las relaciones familiares los contactos habituales y cotidianos no transmiten el virus. En las relaciones laborales normales tampoco hay riesgo de transmisión.

  • Por otra parte, no hay razones para excluir a una persona seropositiva de su trabajo si mantiene una actitud responsable. Siendo suficiente con tomar medidas de higiene general.

  • Se pueden usar en común las duchas, aseos, vestuarios, comedores, etc. Que no supone riesgo alguno. Como tampoco compartir herramientas, material de oficinas, teléfonos, asientos, máquinas, etc..

 

En definitiva, la proximidad de una persona seropositiva no supone ningún riesgo.

Las situaciones que conllevan mayor riesgo de contagio son variadas:

➝ Mantener sexo sin preservativo con alguien que no sabemos si está infectado.

➝ Compartir jeringuillas y recibir una transfusión sin control.




Síntomas el VIH  SIDA

En una primera fase, que como hemos señalado se suele presentar bastante tiempo después del contagio, aparecen síntomas que pueden ser episódicos, alternando con periodos de relativo bienestar.

Los síntomas iniciales más frecuentes son: Fatiga inexplicable, falta de apetito, cansancio, fiebre persistente durante varias semanas, pérdida de peso, diarrea crónica, herpes, infecciones en la boca y adenopatías (aumento del tamaño de los ganglios).

Los cuales son muy comunes también en otras enfermedades oportunistas.

 

En una fase más avanzada y debido al deterioro del sistema inmunitario aparecen otras manifestaciones:

  • Infecciones oportunistas: micosis (por hongos), bronquitis síntomas aguda, neumonía, tuberculosis, etc.
  • Algunos cánceres: linfomas y sarcoma de Kaposi.
  • Otras: afecciones neurológicas, dermatológicas, adelgazamiento extremo, etc.

 




Pruebas de la enfermedad

Si consideramos que hemos pasado por alguna de las situaciones de riesgo antes comentadas. (mantener sexo sin preservativo con alguien que no sabemos si está contagiado. Compartir una jeringuilla.

O recibir una transfusión no bien controlada) y deseamos averiguar si estamos infectados o no.

Se puede acudir a centros de salud, hospitales públicos, medicina privada etc., para realizar los estudios adecuados.

En España, a todas las mujeres embarazadas, sistemáticamente y con su consentimiento, el Sistema Nacional de Salud les realiza los estudios pertinentes en los centros para descartar una infección por VIH – SIDA.

Con el fin de adoptar las medidas terapéuticas y de prevención en los centros para no solo tratar a la afectada sino evitar la infección en el recién nacido.vih sida its

En el caso de que la prueba demostrase la presencia del virus en la embarazada. La PCR es la técnica de elección para descartar infección perinatal.

La legislación sanitaria obliga a los médicos, enfermeros y en general al personal sanitario y administrativo a guardar la debida confidencialidad sobre el resultado de las pruebas realizadas.

En relación a la infección por VIH – SIDA. Igualmente tienen prohibido hacer pública cualquier información sobre que alguien sea portador del VIH o enfermo de SIDA. 

 

Diagnóstico de la infección

El diagnóstico de certeza de que una persona está infectada, se alcanza con las pruebas que detectan la presencia de anticuerpos. Generados por el organismo contra la infección por VIH – SIDA, para defenderse de él.

La primera prueba a realizar es la detección de anticuerpos mediante la técnica de ELISA, con una sensibilidad del 99,5%, aunque su especificad no es óptima.

Por ello, si el test de screening resulta positivo. Tanto si es el ELISA como cualquier otro test rápido, debe de realizarse como prueba confirmatoria el test de Western-Blot.

Éste detecta anticuerpos frente a varios antígenos del virus en forma de bandas (p24, gp41, gp120/160).

Este test resulta positivo si detecta al menos dos de las  tres bandas. Indeterminado si detecta una y negativa si no detecta ninguna.

En los casos indeterminados se aconseja nuevo control a los 3-6 meses.

Después de haberse infectado, los anticuerpos contra la infección por VIH – SIDA, comienzan a aparecer a las 2 semanas de la infección.

¿Qué período de tiempo hay entre infección inicial y desarrollo de anticuerpos?

➜ El periodo de tiempo entre la infección inicial y el desarrollo de anticuerpos detectables (periodo ventana) rara vez supera los 3 meses.

Si una persona ha pasado por una situación de riesgo y la prueba de detección, realizada inmediatamente después, resulta negativa:

Para asegurar la ausencia de infección deberá repetirla en unos tres meses y, caso de ser negativa. También a los seis.

Aunque la posibilidad de que una prueba negativa a los tres meses sea positiva a los seis es muy escasa”.

El test Elisa puede resultar negativo en este periodo ventana a pesar de existir infección (falso negativo).

En este caso la prueba diagnóstica de elección es la carga viral. Que se considera positiva si hay más de 10.000 copias/mm3.

A tener en cuenta que esta prueba no se utiliza rutinariamente para el diagnóstico. Sino para el seguimiento de la replicación viral.



Período de incubación

Este varia de unas personas a otros pero que puede llegar a 10 años e incluso más.

Es el llamado periodo de incubación, durante el cual puede contagiarse a otras personas.

Por tal razón, de manera indiferenciada se habla de infección por VIH-SIDA.

Se conocen como “seropositivas” a las personas en las que las pruebas diagnósticas demuestran la infección por el virus.

La seropositividad indica que el sujeto ha entrado en contacto con el VIH y está infectado por él.

A éste se le considera portador y con capacidad para transmitirlo a otras personas. No obstante, no significa que padezca ya el SIDA ni predice la evolución hacia la enfermedad.

Cualquier persona seropositiva permanecerá contagiada posiblemente de por vida. Por ello, deberá evitar aquellas prácticas que puedan favorecer la transmisión del VIH a otras.

Además deberá seguir las recomendaciones médicas a fin de aminorar el riesgo de que su larvada infección evolucione hacia el SIDA.




Características del virus

En la infección por VIH – SIDA  se trata de un retrovirus. Es decir, su código genético no está escrito en ADN, como ocurre con la mayor parte de los seres vivos, sino en ARN.

Así pues, este virus para poder reproducirse necesita convertir ARN en ADN. A fin de que la célula infectada pueda leerlo.

Es justo lo contrario de lo que hacen los virus ADN y el resto de seres vivos.

De ahí procede el nombre de retrovirus, así como el de “antirretrovirales” para denominar a los fármacos que pretenden buscar reducir su actividad o eliminarlo. Ver en fig. 14 un dibujo que recrea su estructura.

 

Características de la infección

Hay que conocer esta característica de la infección por VIH – SIDA para entender el siguiente paso que da después de fusionarse. El de la transcripción.

El VIH tiene un tipo de proteína o enzima activa encargada de realizar el proceso de traducir o transcribir la información genética escrita en el ARN a ADN

Esta enzima se denomina Transcriptasa Inversa o Retrotranscriptasa.

Una vez que la información genética del VIH está transcrita en ADN. Es necesario integrar este ADN procedente del virus en el ADN propio de la célula.

Fabricación del virus

De este modo, cuando ésta se active para cumplir sus funciones o para reproducirse, lo leerá y ejecutará las instrucciones de fabricar copias del virus hasta morir exhausta. 

El virus cuenta con otra enzima capaz de llevar a cabo también este paso de la Integración: la Integrasa.

Cuando la célula lee el ADN procedente del virus, la consecuencia es que pone sus funciones al servicio del VIH.

Como consecuencia fabrica las distintas piezas necesarias para la construcción de nuevos viriones o partículas virales.

Estos son precursores del virus activo que será capaz de infectar más células.

Estas partes del virus son procesadas dentro de la célula hasta que están listas para ser ensambladas.

virus del vih sida infecciones de transmision sexual

En este proceso de Procesamiento y Ensamblaje interviene otra enzima que el VIH porta en su interior, a la cual se la conoce como Proteasa.

El virión ya ensamblado se aproxima a la superficie del linfocito y en un cierto momento atraviesa la membrana celular.

Es liberado al exterior y después de un proceso de maduración está listo para infectar a un nuevo linfocito CD4 en cuanto se tropiece con él. Y así repetir el proceso.




Reproducción del virus

Todo esto proceso sucede muy rápidamente.

Hasta el punto que se cree que pueden llegar a producirse más de 10.000 millones de virus al día en el organismo de una persona infectada y que no esté tomando medicación.

La base del tratamiento antirretroviral estriba precisamente en utilizar fármacos que impidan la acción de las enzimas del VIH (la Transcriptasa, la Integrasa y la Proteasa).

El Tratamiento Antirretroviral de Gran Actividad (TARGA en español o HAART en inglés) se basa en combinaciones de varios fármacos que actúan sobre las tres enzimas, de una o varias maneras diferentes.

Con ello se logra reducir drásticamente el nivel de actividad del virus. Por ende, la cantidad de partículas virales en la sangre y dentro de las células.

Con lo cual se reduce las células afectadas y el sistema  puede irse recuperando paulatinamente.

Con un incremento de los linfocitos CD4 que garantice una mejoría en la protección inmunitaria y evite o retrase todo lo posible la aparición del sida.

Tratamiento

Los fármacos antirretrovirales también reducen la cantidad de virus presentes en otros fluidos del cuerpo.

En particular en aquellos implicados en su transmisión de persona a persona (la propia sangre, el semen, el flujo vaginal y la leche materna).

Esto es muy importante para reducir el peligro de transmisión, especialmente en el caso de la transmisión materno-fetal.

Actualmente también están disponibles fármacos que inhiben la fusión del virus. Impidiendo así su entrada en la célula, y comienzan a utilizarse cada vez con más frecuencia en combinación con los demás fármacos.

Dentro del TARGA en español o HAART en inglés, también se dispone ya de un fármaco inhibidor de la Integrasa. Así como otros encargados de inhibir el proceso de maduración de las partículas virales.




Orígenes del sida

Resultan confusos los orígenes de este virus y las hipótesis son contradictorias y diversas,  pero en los últimos años se va conociendo más detalles.

La revista Nature publicó un estudio en febrero de 1.999, según el cual la fuente original de la infección  estaría situada en una subespecie de chimpancés.

Ésta habita en el oeste de África ecuatorial.

Según dicho estudio el virus podría haber pasado al hombre cuando los cazadores de chimpancés se expusieron a sangre infectada de dichos animales.

Otro  estudio publicado en Science en junio de 2000. Señala que el paso del VIH al ser humano se habría producido con anterioridad al año 1930.

A partir de entonces comenzó a expandirse.origen del vih sida

En principio la expansión habría sido lenta y no se generalizó hasta la década de 1970. La gran eclosión epidémica se produciría en los años 50 y 60.

En los que se produjo el crecimiento de las grandes ciudades africanas. El fin del colonialismo, varias guerras, se realizaron programas de vacunación generalizada en el continente negro con la reutilización de agujas.

Se incrementó de manera masiva el número de viajeros procedentes o con destino en África.

El SIDA no fue descubierto hasta principios de la década de los 80 cuando médicos estadounidenses advirtieron que había grupos de pacientes con enfermedades muy poco comunes.

Los primeros casos se detectaron entre homosexuales de Nueva York y California.

Estas personas padecían enfermedades como el sarcoma de Kaposi, un tipo raro de cáncer de piel, así como un tipo de infección pulmonar que transmiten los pájaros.

Pronto se detectaron también casos entre adictos a drogas por vía parenteral y receptores de transfusiones de sangre, sobre todo hemofílicos por la inyección de agujas.




Evolución histórica del SIDA

En 1982 se dio nombre a esta enfermedad: síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

Desde entonces el SIDA ha matado a unos 25 millones de personas en todo el mundo y ha dejado huérfanos a 12 millones de niños sólo en África.

La tabla recoge la evolución histórica de la epidemia de SIDA a grandes rasgos

•       1981. Aparecen los primeros casos de SIDA en cinco jóvenes americanos homosexuales.

•       1982. Aparecen casos en personas hemofílicas.

•       1983. Luc Montagnier descubre el agente causal del SIDA, el VIH. Se reconoce  la epidemia en personas heterosexuales.

•       1985. Se registran casos en todos los continentes y comienza a aplicarse el test ELISA para detectar la infección.

•       1986. Comienza a aplicarse el AZT, Zidovudina, en el tratamiento.

•       A partir de 1986 ha habido numerosos avances científicos, pero no solo en cuanto a tratamientos, también en el plano psicológico y social, tomándose conciencia de las verdaderas consecuencias de este tipo de enfermedades y de sus posibilidades preventivas.




Datos de la pandemia en el mundo

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publican anualmente cifras globales sobre la infección por VIH-SIDA. La tabla  recoge las referidas a los años 2004 y 2012. 

  Año 2004 Año 2012
Personas que viven con  VIH en el mundo 39,4 millones

·         Adultos 37,2 millones

·         Mujeres 17,6 millones

·         Menores de 15 años 2,2              millones

35,3 millones

·         Adultos 32,1                      millones

·         Mujeres 17,7                      millones

·         Menores de 15                  años  3,3 millones

Nuevas infecciones por VIH 4,9 millones

·         Adultos 4,3 millones.

·         Menores de 15                            640.000

2,3 millones

·         Adultos 2,0 millones

·         Menores de 15                  años 260.000

Defunciones causadas por SIDA Total 3,1 millones

·         Adultos 2, 6 millones

·         Menores de 15 años                    510.000

Total 1,6 millones

·         Adultos 1,4 millones

·         Menores de 15                  años  210.000

Tabla: Cifras globales en los años 2004 y 2012.

 Distribución de los casos de  en el mundo en 2012. (Los intervalos de las estimaciones, basadas en la mejor información disponible del programa ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS), definen los márgenes dentro de los cuales se encuentran los datos reales)

En España,  el INE (Instituto Nacional de Estadística) informa que los casos acumulados  desde 1981 hasta 30 de Junio de 2012, son de 65.413 pertenecientes a hombres y 16.596 a mujeres.

Prevalencia de la enfermedad

Los datos que ofrecen la información y vigilancia epidemiológicas sitúan la prevalencia de la enfermedad en la población general en torno a 3 infecciones por mil habitantes.

Cifra que llega hasta 6 por mil en el grupo de 20 a 39 años. La prevalencia en hombres es tres o cuatro veces mayor que en mujeres y entre éstas.

Las madres de recién nacidos tienen niveles de seropositividad frente al virus que fluctúan entre 1 y 3 por mil habitantes. En la mayoría de las comunidades autónomas.

A la luz de estos datos, se calcula que a fecha de 2012 en España viven entre 110.000 y 150.000 personas con VIH.

De las cuales más de la cuarta parte todavía no habrían sido diagnosticadas




Vigilancia epidemiológica el VIH/SIDA en España

Actualizado a fecha del 30 de junio de 2013

            El informe de Noviembre de 2013 de la Dirección General de Salud Pública, los Sistemas Autonómicos de Vigilancia Epidemiológica y el Centro Nacional de Epidemiología aporta como principales resultados los siguientes:

Nuevos diagnósticos de VIH

Año 2012: Se notificaron 3.210 nuevos diagnósticos de infección , lo que supone una tasa de 8,5/100.000 habitantes.

El 85% eran hombres y la mediana de edad fue de 36 años.

La transmisión en hombres que mantienen sexo con hombres (HSH) fue la más frecuente. 51%, seguida de la heterosexual, 31%.

Y la que se produce entre usuarios de drogas inyectadas con agujas (UDI), 5%. El 35% de los nuevos diagnósticos de infección por VIH – SIDA se realizó en personas originarias de otros países.

El 48% del global de los nuevos diagnósticos presentaron diagnóstico tardío.

Tendencia periodo 2007-2012. Se aprecian diferentes tendencias en la incidencia de nuevos diagnósticos de infección por VIH – SIDA.

Según mecanismo de transmisión. En UDI las tasas descienden (1/100.000 habitantes en 2007 frente a 0,5 en 2012).

En la transmisión heterosexual tienden a estabilizarse, sobre todo teniendo en cuenta el retraso en la notificación.

Aumentan claramente en HSH (10,1/100.000 hombres en 2007 frente a 11,1 en 2012) aunque las cifras podrían estar estabilizándose en niveles altos.

Como resultado de estas tendencias contradictorias, las tasas globales están bastante estables.

Al inicio del periodo, el porcentaje de personas extranjeras permanecía estable, pero a partir de 2010 se ha iniciado un descenso.

El diagnóstico tardío desciende levemente en el conjunto de datos, desde el 50% en el año 2007 al 47% en 2012, pero la diferencia no es significativa.

 




Otras ets que también le pueden interesar al lector:

Registro Nacional de España de Casos de SIDA

Año 2012. Se notificaron 777 casos, que tras corregir por retraso en la notificación.

Se estima serán 1.021. El 77% eran varones,  y la mediana de edad fue de 43 años. Los casos en heterosexuales supusieron el 35% del total, los HSH el 31%, y los UDI el 24%.

Tendencia. Desde el inicio de la epidemia en España se han notificado un total de 83.171 infecciones.

Con respecto al 2011, en el año 2012 los casos descendieron un 5%, principalmente por el descenso continuado en la transmisión UDI (16%).

La proporción de casos en personas cuyo país de origen no es España ha ido subiendo progresivamente desde el año 1998.

Hasta alcanzar el 31% en 2012. En el último quinquenio, la tuberculosis de cualquier localización siguió siendo la enfermedad indicativa de sida frecuente.

Afectando al 26% de los casos; le sigue la neumonía por Pneumocystis jirovecii (24%) y la candidiasis esofágica (13%)

 Conclusiones de los datos VIH – SIDA

  • Las tasas de nuevos diagnósticos de infección son similares a las de otros países de Europa occidental, aunque superiores a la media del conjunto de la Unión Europea.
  • El VIH se transmite mayoritariamente por vía sexo.
  • La transmisión entre HSH es ya la categoría mayoritaria, y su influencia crece año a año.
  • Las personas de otros países suponen una parte relevante de los nuevos diagnósticos, aunque su peso parece descender desde el año 2010.
  • El diagnóstico tardío es muy importante.




Tendencias de la enfermedad

Aunque ralentizada en los últimos tiempos por la prevención, continúa la tendencia descendente de los nuevos casos de sida iniciada tras la introducción de los tratamientos antirretrovirales de gran actividad desde mediados de la década de 1990.

El sistema inmunitario y el ataque de la infección por  VIH – SIDA

El sistema inmune además de encargarse de defender a nuestro cuerpo de las agresiones provocadas por los diferentes microorganismos, evita la proliferación de células malignas causantes de diversos cánceres.

Éste dispone de unas células específicamente encargadas de la defensa, los glóbulos blancos o linfocitos, de dos tipos distintos:

los linfocitos T, que atacan directamente a los organismos microscópicos que nos invaden (inmunidad celular),

y los linfocitos B encargados de producir anticuerpos, que son sustancias que bloquean de modo específico la acción de cada microbio patógeno (inmunidad humoral).

Tipos de Linfocitos T

Se han descrito varios subtipos de linfocitos T.

Cada uno de ellos con una función distinta: Linfocitos T citotóxicos o CD8, que reconocen las células infectadas por el patógeno para el que son específicos o células tumorales y las destruyen segregando una serie de moléculas, los linfocitos T cooperadores o CD4.

Se encargan de iniciar la cascada de la respuesta inmune, linfocitos T de memoria, reguladores, etc.

Primeros pasos del virus

Durante los primeros días de la infección por el VIH, el virus, muy activo. Consigue infectar a las poblaciones de linfocitos existentes en todo el sistema linfático.

Causa daños importantes al reducir sustancialmente tanto la cantidad de linfocitos como su variedad, al destruir linfocitos especializados en distintas actividades que ya no se vuelven a recuperar, y esto debilita todavía más al sistema inmunitario.

A grandes rasgos, los efectos en el sistema inmunitario del VIH son la depleción de linfocitos, el aumento de linfocitos CD8 y la activación inmune persistente

Dependiendo de la rapidez y potencia con la que la infección por VIH – SIDA ataque a los linfocitos durante estos primeros días o semanas de la infección, y de la rapidez y fuerza de la respuesta del sistema inmunitario, el pronóstico de salud para el paciente infectado será mejor o peor a largo plazo.

Muy pronto la infección afecta a los ganglios del tejido linfático. 

Éste también está presente en el sistema digestivo, en particular en los intestinos.

La presencia del VIH suele influir negativamente en la absorción de los alimentos así como en la defensa frente a bacterias o virus que ocasionan problemas gastrointestinales, todo lo cual se relaciona con el llamado Síndrome de Desgaste o Wasting Syndrome que padecen algunas personas con VIH, incluso si no han desarrollado SIDA.

El Síndrome de Desgaste se manifiesta por una persistente sensación de cansancio, pérdida de peso y trastornos gastrointestinales, que es consecuencia de una mala absorción alimenticia, con carencia de proteínas y nutrientes esenciales, así como de vitaminas y minerales.

De ahí que sea especialmente importante para las personas afectadas por VIH extremar los cuidados en su alimentación.




Células macrófagos y dendríticas como defensoras del organismo

Pero, además de los linfocitos, también otras células del sistema inmunitario cumplen un papel importante en la defensa de nuestro organismo.

Entre ellas cabe mencionar a los macrófagos y a las células dendríticas.

A diferencia de los linfocitos, capaces de responder para atacar a agentes externos específicos, estas células son capaces de atacar de manera indiscriminada a cualquier elemento que reconozcan como extraño al organismo.

Su papel es esencial como primera barrera defensiva y confieren al organismo la llamada “Inmunidad Natural”, al ser la primera respuesta orgánica, muy semejante en todas las personas.

Además, son capaces de ayudar también en la activación de los linfocitos.

Inmunidad adquirida

La inmunidad propiciada por los linfocitos se conoce como “Inmunidad Adquirida”. Solo se produce cuando el cuerpo reconoce a un agente extraño por guardar de él “memoria biológica” de ataques anteriores. Por ello, esta respuesta suele ser distinta en cada persona en función de su exposición anterior a determinados agentes infecciosos. O bien en función de si está o no vacunada frente a ellos.

La inmunidad adquirida depende de la experiencia del cuerpo

Cualquier vacuna constituye una suerte de “inyección de memoria ajena” inmunitaria.

Y prepara al organismo para un ataque a pesar de que el agente infeccioso sea totalmente nuevo para él.

Así, mientras la Inmunidad Natural es innata, la Inmunidad depende de la “experiencia” del cuerpo de una persona determinada frente a determinados elementos extraños como virus, bacterias u hongos.

Esta memoria se sustenta en que el sistema inmunitario produce anticuerpos, unas proteínas específicas que marcan al agente invasor y lo hacen visible como diana para las células encargadas de destruirlo.

Como se ha comentado, la producción de anticuerpos puede estimularse también por medio de una vacuna.

Ante una agresión seria, el sistema inmunitario es incapaz de contener o eliminar a los agentes invasores hasta que no se producen los anticuerpos.

Es en este punto donde los distintos tipos de linfocitos juegan un papel esencial.




Evolución de la infección por VIH  y vigilancia del sistema inmunitario

Actualmente existe el control de tres datos que se consideran esenciales para saber cuál es el nivel de actividad del VIH y el estado del sistema inmunitario, que son:

  • La cantidad de linfocitos por mm3 de sangre
  • La carga viral o cantidad de virus por mm3 de sangre
  • La relación CD4/CD8.

Los dos primeros son los más importantes. Estudiar los CD4 y la carga viral permite saber si los tratamientos antirretrovirales funcionan adecuadamente.

O si hay que optar por una nueva combinación de medicamentos. También, si es posible del cambio de una sustancia por otra a fin de evitar determinado efecto secundario.

Además, el estudio periódico de estas variables permite predecir a medio plazo la evolución del estado de salud de la persona infectada por VIH y, para los que aún no están bajo tratamiento antirretroviral,  establecer cuál es el mejor momento de inicio.

También es importante conocer el número de CD4 y la carga viral si se desea tener hijos.

Si se está pendiente de una intervención quirúrgica o, por ejemplo, si se ha recomendado la vacunación contra  determinadas enfermedades.

 

El nivel de CD4

El nivel medio de linfocitos CD4 por mm3 en una persona con un sistema inmunitario sano oscila entre 700-1200.

El número de CD4 no es siempre el mismo. Varía en función de diversos factores. Momento de la toma de la muestra de sangre, estar pasando por una reacción alérgica.

O tener alguna enfermedad como un resfriado o una gripe, por ejemplo.

En la infección aguda por el vihsida, el número de CD4 tiende a bajar.

Para recuperarse después cuando el sistema inmunitario reacciona produciendo anticuerpos contra el virus.

Momento a partir del cual el número de CD4 tiende a estabilizarse.

Pero en un valor algo más bajo del considerado normal para una persona sana.

Sin embargo, con el paso del tiempo, si no se está tomando terapia antirretroviral, la cantidad de CD4 tiende a disminuir paulatinamente.

El umbral crítico de CDA

Este proceso es muy variable de persona a persona. Algunas pueden encontrarse bien y su sistema inmunitario les mantiene en buen estado de salud aun a pesar de no tener cura.

A pesar de tener una cantidad relativamente baja de CD4. Por el contrario, hay pacientes que pueden presentar problemas aunque sus cifras sean mayores.

El umbral crítico de CD4 se ha fijado en las 200 células/mm3.

Por debajo de esta cantidad se considera que existe un riesgo cierto y serio de sufrir enfermedades oportunistas.

Por encima de ese valor el riesgo se reduce o incluso puede llegar a desaparecer.




Antirretrovirales según niveles de CD4

Actualmente, las autoridades sanitarias españolas recomiendan el inicio del tratamiento con medicamentos antirretroviral a todas las personas cuyo nivel de CD4 esté por debajo de las 350 células/mm3.

Está aconsejado en la mayoría de los casos cuando aún se encuentra en la franja de las 350-500 células/mm3

En efecto, esa cifra no es inamovible para todas las personas.

En muchos casos, en función de la situación clínica, puede ser recomendable iniciar el tratamiento con medicamentos antirretrovirales.

Con cifras superiores a los 350 CD4.

Porque, hoy en día no sólo se tiene en cuenta el número de CD4 como criterio para recomendar el inicio de tratamiento antirretroviral.

Sino también otros factores como la carga viral y la evolución que se haya tenido a lo largo del tiempo, tanto del número de CD4 como de la misma carga viral.

Además, también se consideran las condiciones de vida y el estado emocional de la persona que va a tomar los antirretrovirales, así como su disposición o no a iniciar el tratamiento en un momento dado.

 

La carga viral de la infección por VIH – SIDA

La carga viral de la infección, que es la cantidad de virus presente por mm3 de sangre, varía a lo largo del tiempo.

En los primeros días de la infección suele ser muy alta, a veces por encima de 1 millón de virus por mm3.

Luego, en los meses siguientes, tiende a descender y a estabilizarse, sobre todo cuando el sistema inmunitario ha conseguido producir anticuerpos.

En esta fase, la carga viral se mantiene estable en torno a valores entre los 50.000 y 70.000 virus por mm3.

En algunas personas pueden estar por debajo de esa cifra y en otras por encima.

Carga viral

Se cree que mientras más baja es esa cifra, conocida también como carga viral basal (por ser la que tiene una persona sin tomar medicamentos antirretrovirales) mejor será el pronóstico y menos agresiva la evolución de la infección por vihsida.

Se considera que una carga viral es baja si se encuentra por debajo de 100.000 copias por mm3 y alta si se encuentra por encima de esta cifra.

Debido a la sensibilidad de las pruebas de detección utilizadas rutinariamente. Se considera carga viral indetectable toda aquella por debajo de 50 copias/m

Sin embargo, muchos otros datos indican que lo importante, más que un valor concreto, es la tendencia, es decir, que la carga viral basal permanezca más o menos estable a lo largo del tiempo.




La relación CD4/CD8

El ratio o cociente entre el número de linfocitos CD4 y CD8 es un indicador del daño que la infección por VIH – SIDA ha llegado a hacer al sistema inmunitario en un momento dado.

Mientras menor sea el valor de esta relación, que se obtiene al dividir el número de CD4 por el de CD8, mayor será el daño sufrido por el S.I. a causa del VIH.

En una persona que no tenga la infección por VIH – SIDA, esta relación siempre tiene un valor superior a 1, y normalmente suele aproximarse a 1,8 ó 1,9.

En las personas con infección por VIH  – SIDA suele caer por debajo de 1,0.

Por ejemplo, en la fase aguda de la infección, a los pocos días o semanas de la entrada del virus en el cuerpo, el ratio CD4/CD8 puede llegar a valores muy bajos, como 0,2 ó 0,1.

Más tarde, cuando ya el sistema inmunitario responde al VIH y produce anticuerpos. La ratio CD4/CD8 se recupera y tiende a situarse en valores próximos a 1,0.

Con el paso del tiempo, si no se toma tratamiento antirretroviral y el número de CD4 desciende paulatinamente. La ratio CD4/CD8 también tiende a descender.

Respuesta al tratamiento antirretroviral

Cuando la persona está tomando tratamiento antirretroviral esta ratio vuelve a recuperarse. Superando de nuevo el valor de 1,0.

Aunque esto depende del tiempo que haya permanecido sin tomar medicación, del que haya transcurrido desde que se ha infectado por el VIH y del grado de daño que el virus haya producido en el sistema inmunitario  durante ese período.

La ratio CD4/CD8 está en estrecha relación con el número de CD4. Pero también con la evolución de la carga viral.

Una persona con un número de CD4 más bajo que otra, tendrá sin embargo un sistema inmunitario más competente si su ratio CD4/CD8 es mejor.




Resumen de la importancia de la vigilancia del sistema inmunitario en el seguimiento de la infección por VIH

•  El estudio en sangre de la cantidad de linfocitos CD4. De la carga viral y de la relación CD4/CD8 es fundamental para evaluar el estado de salud de la persona infectada con VIH.

•  Hacerlo, permite conocer no sólo el estado del sistema inmunitario. El nivel de actividad del virus en un momento también. Repitiendo las analíticas periódicamente. Saber cómo es la evolución de la infección y qué cabe esperar a medio plazo.

•  Esto resulta básico para evaluar el momento de iniciar una terapia antirretroviral. A Ver cómo responde el VIH a la misma o valorar. Si es posible, un cambio en la combinación de fármacos para evitar o paliar algún efecto secundario. O prevenir la aparición de resistencias a la medicación por parte del virus.

•  Cada persona es diferente y la evolución de estos parámetros. Aunque sigue unas pautas generales, no es la misma para todos. Por lo cual, las comparaciones no siempre sirven. Lo importante es ver cómo toda esta información refleja el estado de salud en un momento dado. En función de ello, ver las posibilidades de actuación. Para ello, es básico también que haya una buena comunicación entre el médico y el paciente.

•  Es crucial detectar la infección por VIH lo antes posible. Cuanto antes comience el seguimiento médico, mejor se sabrá cual es la situación del sistema inmunitario. Y más pronto se conocerá el momento apropiado para iniciar el tratamiento de la enfermedad.

Tabla: Importancia de la vigilancia del sistema inmunitario en el seguimiento de la infección por VIH  (resumen)

 

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